Hacia donde mirar...

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...a la existencia

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En esta vida me tocó ser yo mismo, me tocó ser sin un "yo" mismo, solo q debo encontrarme aún mas...mas de lo q ya es evidente, mas adentro estoy debo continuar trabajando...quiero continuar porq me hace bien, porq hace bien, porq busco ser bien. También busco un ser bien común social q me encantaría q logremos...por el bien común de la humanidad a la q quiero servir y enseñar lo q sus corazónes ya saben, pero deben despertar. Es muy simple y al alcance de todos está, en nuestra conciencia una chispa...divina al despertar.


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23 de abril de 2008

Retiro espiritual, El Chaltén

Paisaje de montaña otoñal, colores brillantes, en divina proporción, rojos, naranjas, amarillos y verdes se tiñeron los árboles para el deleite de cualquier ser humano que ambule estos senderos, con sus troncos tristes pero vivos...un equilibrio perfecto entre color y valor. Por encima fuertes ráfagas acariciaban las copas generando la más delicada sinfonía en unión a las aguas en cascada y en rocío. Aguas tranquilas y constantes.

Seguimos avanzando con mi amigo y al llegar al borde de la montaña un alucinante panorama; un desfile de nubes por entre las imponentes montañas del sur del cordón de los andes, nevadas en sus cimas, a la vista tan suaves como el algodón más sedoso. Por debajo cortes rectos, zigzagueantes figurando la roca, tan estable y duradera, imponente, cuanta fuerza. Llegando al pié la suavidad de las lomadas dejando trazos curvos y armoniosos que de la mano de su vegetación ofrecen una quietud mental y espiritual que nos remonta al vientre materno...un momento de paz.

Continuamos nuestro caminno entre medio de amigos coloridos, intercambiándonos la vida e interactuando con el amor mas greande que existe...el de la madre tierra. La densidad de las nubes nos impide observar nuestra roca más antigua, pero nos permite soñar con una reencuentro cercano que será sin dudas aún más satisfactorio.

Avanzamos por la piel de nuestra madre y llegamos al cruce de un hermoso río de ágil caudal y de evidente fuerza, abriéndonos paso por un puente de madera observo su andar y escucho su hablar por encima de éste...<<cuanta vida darán estas aguas, cuantos seres se nutrirán de ella, cuanto amor se entrega>>.

Nos adentramos de nuevo al bosque y a esta paz divina que llega al corazón y al alma con infinitas texturas, olores, escenas maravillosas, únicas, infinitas..digo de nuevo.

Continuamos recorriendo este cuerpo divino hasta llegar al refugio de río blanco, donde nos detuvimos a descansar, tomar un té y continuar disfrutando de los regalos de nuestra madre divina para sentirnos aún más parte de ella.

Luego de reflexionar un poco decidimos que nuestro camino a partir de ahora será de vuelta; el rocío se hace lluvia y toma densidad en la cercanía con la superficie; comenzamos a bajar maravillados por la incesante belleza del entorno. Con los sentidos bien alerta para captar la esencia de la vida a nuestro alrededor el camino se hace ligero, cuesta abajo, reviviendo momentos de la ida sguimos avanzando en nuestra vuelta. Por un momento me desvío del camino, creyendo hacerlo más corto, pero resultó ser más largo y hermoso. Legamos al borde del río donde descansan rocas coloradas como corazones, bombeando el agua hacia adelante y llenando de vida estas maravillosas tierras sureñas que hoy pude visitar.

De regreso en el sendero continuamos camino hasta llegar al pié de la montaña donde está el campamento, viendo como otros amigos se preparan para su propia aventura. Al llegar me lamento por estar completamente mojado por la lluvia, pero esperanzado de que al día siguiente la energía del sol nos favorezca y ayude con este pequeño problema, elevando el agua hasta la bóveda celeste que nos abraza día a día, hoy, vestida de nubes grises.

Al día siguiente la lluvia continuaba su danza a travez del aire, concluyendo en el suelo y en las hojas con su música relajante que invitó a meditar....... . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . O

Con mi amigo nos turnamos para poder ir a comprar alimentos para el día, en mi salida aprovecho para visitar el pueblo y contagiarme de la paz en la que evidentemente conviven sus habitantes, se siente en el ambiente, se huele en el aire. El sonido del trabajo arrastrado por el viento llega hasta donde estoy haciéndome pensar en el esfuerzo de construir bajo climas poco apropiados, por amor a quienes habitarán, por amor al pueblo, por amor al arte...arte que se hace notar en diseños y fachadas del varias construcciónes dando belleza y rusticidad...típico del lugar, de la patagonia en general.

Continúo mi recorrido y la hermandad se hace presente en un gesto amable que recibo de un pueblino reafirmando lo que venía pensando y sintiendo hace unos instantes. Sigo mi camino y me decido a volver, a medida que avanzo el viento aumenta su poder frente mío y me va deteniendo, intento evitar agachar la cabeza para no dejar de contemplar el fabuloso paisaje montañoso que nos ofrece nuestra madre en esta zona.



El día continuó tranquilo, comimos y nos quedamos en la carpa leyendo, un día de paz.

El último día la espera termina y el sol hace su aparición por detras de las últimas nubes de lluvia dando comienzo al goce y agradecimiento por su luz, su vida, su bendición y su ayuda llenandome de alrgría por el evento.

En un momento se acerca un amigo, saluda y nos invita a pasar la tarde con él, una viajera de francia y un amigo, quien había sido el que me demostró su hermandad cuando salí a comprar.

Despues de conocernos un poco decidimos conocernos más en un ritual de paz, se aparece otro amigo de israel quien trajo una guitarra que nos ayudó a embellecer los momentos siguientes y a conectarnos mas entre todos, intercambiamos canciones y un poco de cultura y ya sentía que los conocía hace tiempo. Mas tarde, Marino, el que se acercó primero nos invita a comer y aceptamos colaborando con las tareas previas. Mientras esto ocurría aparecen dos amigos más, uno de santa fé y un francés, nos contamos los motivos por los que estabamos en el chaltén y hablamos un poco de cada uno para conocernos. Empezamos a comer entre risas y buenas ondas hasta que terminamos y bueno...llega la hora de partir...saludamos, agradecemos y nos vamos con la esperanza de un reencuentro entre todos, la habíamos pasado muy bien. Levantamos campamento y nos vamos a tomar el bondi de vuelta...podria decir el bondi de ida, a la rutina, a esta realidad inventada por nosotros mismos que nos aleja de lo que somos parte, de esta belleza inigualable que es la naturaleza, de este amor incondicional manifestado en todas sus formas de vida, el amor de nuestra madre tierra y nuestro padre sol en conjunto.


Ya voy a volver al chaltén y llegar al pié del fitz roy, por ahora dejo una foto




Eternamente agradecido por tu tiempo!

3 comentarios:

Anónimo dijo...

que buena onda...
ya vamos a terminar de escalar ese cerro.
tqm , ro.

Anónimo dijo...

que buena onda...
ya vamos a terminar de escalar ese cerro.
tqm , ro.

Anónimo dijo...

vivi tu viaje. quiero mirar con vos! desde el ojo de Horus, de la mano de Tornado